Comision Honoraria
para la Salud Cardiovascular


PUBLICACIONES

118 AÑOS DE MORTALIDAD POR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES EN EL URUGUAY


ALGUNAS CONSIDERACIONES A MANERA DE RESUMEN
Para el calculo de los indicadores presentados, las fuentes de datos utilizadas fueron:

1- Estadísticas sobre defunciones, serie histórica de mortalidad en el Uruguay por causa y sexo, CD elaborado por el FISS/MSP, 1999 y datos proporcionados por el Depto. de Estadísticas del M.S.P.

2- Datos de población, Censo de Población año 1908, 1909 a 1962 estimaciones propias y 1963 a 1999 Dirección General de Estadística y Censo e Instituto Nacional de Estadística.

Previo a la introducción a nivel mundial de la Clasificación Internacional de Enfermedades, que tuvo en el Uruguay como uno de los primeros países en el mundo en aplicarla, ya que comenzó en 1901, hubo experiencias previas en el país, de éxito limitado, pero que revelan la importancia que había adquirido la estadística médica y el desarrollo de la salud pública.

Los cambios en la clasificación de causas en las diversas CIE han sido múltiples y son una de las dificultades más grandes para el análisis en el tiempo del comportamiento y tendencia de cualquier grupo de causas.

Se asignan defunciones por Causas mal definidas, llamadas "vejez", en las primeras listas de clasificación, repartiendo, en cada edad y sexo, las defunciones por causas mal definidas, en forma proporcional, entre las restantes defunciones por otras causas, de la misma edad y sexo, excluidas las muertes ocasionadas por Causas Externas (Accidentes y Violencias).

Los valores obtenidos serán naturalmente mayores que los valores registrados, metodología utilizada por la OPS en la publicación Estadísticas de Salud de las Américas.

Tomando en cuenta la mortalidad proporcional, peso de las enfermedades cardiovasculares del total de defunciones se encuentra una concentración cada vez mayor de las muertes por estas enfermedades en las mujeres adultas mayores, indicando una clara postergación de la edad de la muerte para las mujeres por causas cardiovasculares.

Del estudio de las tasas de mortalidad surge que en todos los casos las tasas masculinas han sido casi siempre mayores que las femeninas, con la excepción de grupos de edad extremos, grupos de edad de 25 a 34 años y 80 y más años, donde para algunos años la tasa femenina es mayor.

Para analizar en forma comparativa el comportamiento de las tasas por edad según sexo, se ha construido el riesgo relativo (RR), o sea la razón entre la tasa masculina y la tasa femenina, para las diversas edades.

Se encuentra que en ambos sexos las tasas según edad se redujeron apreciablemente, pero la velocidad de reducción fue mayor en las mujeres que en los hombres, excepto para edades mayores a los 80 años.

La apertura realizada dentro de las enfermedades cardiovasculares, que se pudo efectuar para las mismas, en todo el período, fue: enfermedades del corazón, cerebrovasculares y resto de enfermedades cardiovasculares.

En el caso de las tasas por enfermedades del corazón entre 1908 y 1998, se aprecia que todas las tasas bajaron, menos las correspondientes a mujeres de 80 años y más.

Las enfermedades cerebrovasculares si bien presentan semejanzas con las llamadas enfermedades del corazón, existen algunas diferencias importantes. Hasta los 79 años la reducción fue del orden del 50%, valores mayores masculinos entre 35 y 64 años, aumento en los hombres y tendencia estable entre 65 y 79 años y reducción notoria en las tasas femeninas que toman valores similares en los últimos años e inclusive inferior en 1998 a las tasas masculinas en las edades mayores de 80 años.

En el caso del resto de enfermedades cardiovasculares es el grupo que presenta un comportamiento mas claro, disminuyendo la tasa en todos los grupos de edad entre 1908 y 1998, y en todas las edades lo hicieron de una manera muy importante, del orden del 80 %.

Considerando el indicador Esperanza de Vida al Nacer (EVN), por las reducciones dadas en las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, las mujeres ganaron 4.8 años en su EVN entre 1908 y 1999 y los hombres 3 años. Es un aporte significativo a la longevidad de las poblaciones, por un lado y también un aporte al aumento de la brecha de la EVN entre los sexos, ya que solo por esta causa las mujeres agregan 1.8 años más a la EVN que los hombres