2.1.- MORTALIDAD POR ENFERMEDADES
CARDIOVASCULARES
SEGÚN EDAD Y SEXO
Todo estudio epidemiológico requiere la cuantificación de los eventos sanitarios considerados. La "tasa" es una expresión de esa medida y se obtiene mediante el cociente que relaciona el evento en estudio con la población expuesta en un determinado período de tiempo.
La Tasa de Mortalidad cardiovascular indica la frecuencia con que ocurre la muerte por enfermedades del aparato circulatorio en un tiempo y una población determinadas.
El análisis de la mortalidad cardiovascular correspondiente al año 2002 indica que las tasas ajustadas del sexo masculino son mayores (197 /100.000 h.) que las correspondientes al sexo femenino (117 /100.000 h.), aún cuando el número de muertes y la tasa bruta de mortalidad son similares para ambos sexos.
Por tratarse de enfermedades crónicas las afecciones cardiovasculares muestran una distribución de la Tasa de Mortalidad a predominio de las edades mayores. La media aritmética de las edades de defunción es de 76,8 años.
La mortalidad por estas patologías comienza su incremento a partir de las edades medias de la vida con un crecimiento de tipo geométrico que se hace manifiesto a partir de la sexta década. La distribución por sexo es similar pero más precoz para el sexo masculino (desplazamiento a la izquierda de la gráfica) que alcanza similares valores una década antes que el sexo femenino, según el tramo etario considerado.
Esto es más evidente si se considera por separado la mortalidad por enfermedad isquémica del corazón donde se observa claramente que las defunciones en el sexo masculino ocurren 10 o más años antes que en el sexo femenino.
Por su parte, la mortalidad por enfermedad cerebrovascular tiene un discreto predominio del sexo masculino entre las edades de 55 a 79 años, mientras que en las edades mayores las tasas de ambos sexos se igualan e incluso la relación se invierte por encima de los 80 años.



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