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Carnes

 

Las Recomendaciones Nutricionales para la Salud Cardiovascular, plantean: “Evitar el consumo excesivo de grasas, especialmente las de origen animal”.

Para ello, además de evitarse los alimentos muy ricos en grasas y las frituras, se propone utilizar carnes sin grasa visible y ave sin piel, excluir la carne picada común e incorporar el pescado a la dieta.

Puede lograrse un excelente balance en la alimentación, seleccionando como límite, una porción mediana de alguna de las carnes, cada día.

En este capítulo, se presentan distintas opciones para la preparación de los tres tipos de carnes más comunes y disponibles para la mayor parte de la población.

Estas recetas combinan una selección adecuada en la calidad de ingredientes, con un “toque gastronómico” habitualmente deseado.

Una porción mediana de carnes magras, preparadas en forma simple, a la parrilla o plancha, significa unas 200 calorías.

Varias de las preparaciones seleccionadas exceden este aporte y estarán señaladas con rojo o amarillo para recordar que debe limitarse  su cantidad y que no es aconsejable elegir más de una de ellas al día.

Además se recomienda que cuando no sean un plato completo, se acompañen con verduras o pequeñas porciones de cereales, para no sobrepasar el ingreso calórico de este almuerzo o cena.

Aclaración: Todas las preparaciones de pescado, pueden realizarse con el pescado originalmente indicado, o reemplazarse por otros tipos.

Sobre el final del capítulo, se incluyen dos recetas de cordero, para considerar a quienes lo consuman habitualmente. Nótese que fueron elegidas sólo las pulpas magras, pues el contenido de grasas de los cortes comunes, es superior al de otras carnes.

Evite el uso de capón.